Un año intenso como éste, merece un cierre profundo y enriquecedor.

En lo personal, todo lo impulsado desde el Portal Iberá, con los 3 Retiros de yoga, el programa de radio, las clases regulares , los talleres de alimentación natural y las movidas de apertura a la comunidad, me dejan muy satisfecha.

El último paso es Buenos Aires. CLASE INTENSIVA el SÁBADO 19 DE DICIEMBRE.

Cómo explicar, desde aquí, la intención de esa clase intensiva de cierre?

Al estar en contacto permanente con la naturaleza, vivo inmersa en la fuerza propia de los elementos:

La tierra, el agua, el fuego, el aire… y el éter! ese inefable elemento incluido por la filosofia yoga. Es espacio, energía, es el campo cuántico, es la totalidad.

Cada día el yoga está más entremezclado con el calor del sol, las plantas, la huerta, las tormentas, el agua que transforma todo por presencia o ausencia…, los vientos que llevan las semillas de aquí para allá, los seres vivientes compartiendo armónicamente su existencia.

Cuando estoy en mi práctica, busco en mí misma todo esto.

Soy fractal del mundo que me rodea. Nada de lo que percibo afuera, está verdaderamente fuera de mi.

Ahí voy entonces, al centro. A encontrarme con los elementos. La tierra que me constituye, mi raiz; el agua que me abre a la sensibilidad y la conexión con la vida; el fuego que me otorga acción y decisión; el aire que me une con el mundo, con los demás, con la existencia divina en nosotros… y el éter, consciencia transpersonal, sanación, transformación, arte, la Gran mente.

“Todo es según el color del cristal con que se mira”… te invito a ponerte mis lentes y sumergirte en esta vivencia sutil y a la vez, majestuosa.