om

Patanjali en sus Yoga sutras nos da un solo símbolo representativo de lo Absoluto: el mantra monosilábico OM (AUM) que es fuente y raíz de todos los demás mantras.
Om es el sonido originario, una estructura sonora, una vibración. No hay nada en el mundo que no vibre; la vida, nuestros pensamientos, nuestras palabras.
Irradiamos todos cierta dosis de vibración: El mundo entero está animado por este sutil movimiento que es el que condensa la materia, forma los universos y permite la continuidad de la vida.
El Yoga sostiene que cantando el Om (AUM) largo y sonoro adquirimos tranquilidad de mente, una concentración canalizada y además una armonización, una sintonización con el Ser.
El om es un eslabón de enlace entre el alma humana y Dios, y nos afirma que no somos solo este cuerpo físico, esta entidad mental ni tampoco nuestro ego. Somos Sat-chit-ananda.
Sat es existencia. No queremos morir porque llevamos la inmortalidad en lo más íntimo de nuestro corazón. Nuestra naturaleza no es la muerte ni la limitación. Somos una chispa divina, algo distinto de nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra vida, de las circunstancias y sucesos que nos rodean. Obteniendo la habilidad de disociar nuestra conciencia de los factores externos, nos acercamos a la felicidad. El Om nos recuerda nuestra naturaleza interna, el testigo silencioso de las actividades que se desarrollan a nuestro alrededor y en nuestra mente.
Chit es otro aspecto del espíritu; la conciencia, el conocimiento.
No somos seres ignorantes, pequeños. La conciencia es expansión que se propaga por la entera creación. Somos parte de la mente cósmica, y nuestro conocimiento es extraido de esta Fuente Universal. No somos entidades mentales encasilladas, ni seres intelectuales; tenemos una inteligencia para reencontrar nuestro Ser y no para crearnos confusiones o envanecernos por sus elucubraciones, sino para intentar la búsqueda de la luz. Hay muchos filósofos eruditos, cultos profesores que no han encontrado la plenitud y la paz en sus vidas a pesar de sus conocimientos, porque no es la inteligencia humana la que puede alcanzarlas sino la sabiduría interior que nos conecta con la fuente. El Om, símbolo del espíritu, nos recuerda que todo el conocimiento, la sabiduría y la inspiración la llevamos adentro.
Ananda es el tercer aspecto del espíritu, o bienaventuranza absoluta. Somos bienaventurados en nuestro ser interior, no desdichados. La desdicha es una creación mental que deriva de la insatisfacción de lo que la vida nos ofrece. La felicidad humana es limitada y la naturaleza de la felicidad de nuestra alma es ilimitada, suprema, infinita. Los objetos materiales sólo nos pueden proporcionar una felicidad momentánea y parcial, y el espíritu no puede sentir plena satisfacción en ella. Lo que es limitado sólo produce resultados limitados.
La felicidad tiene que ser buscada adentro y es la que proviene de la armonía la felicidad producida por la excitación es seguida por la depresión. Los placeres de la vida son como olas que suben y bajan pero la felicidad generada por la armonía es como una línea recta, es un estado de serena placidez. Se logra disciplinando y tranquilizando la mente porque mientras ésta esté es ebullición permaneceremos en el estado de búsqueda y no habremos aún encontrado el equilibrio. Aspiremos a descubrir en nosotros ese tercer aspecto del Om, que es ananda, perfecta armonía, felicidad y comunión con el Espíritu Interior.
El sonido Om consiste en realidad en tres letras: A-U-M, correspondiendo a sus tres significados.
Hay varias interpretaciones metafísicas de los tres elementos del AUM.
Una representa el triple principio del proceso cósmico de la creación, conservación y desintegración o reabsorción: Brama-Vishnu-Shiva . Es el eterno proceso del universo que en parte está en desarrollo, en otra en plena manifestación, y en una tercera, desintegrándose. Al emitir el sonido suavemente, hacerlo pleno y luego disminuirlo hasta apagarse, imitamos el ciclo divino que también obra en nosotros.
Otra simbología es la de los tres estados de conciencia, las únicas tres condiciones en las que podemos estar: vigilia, sueño, y sueño profundo.
Según el Raja Yoga, el Om es también concentración – meditación – superconciencia (Dharana –Dhyana -Samadhi) y los tres aspectos de la mente Manas -Chita-Buddhi (conciente-subconciente-superconciente o conciencia cósmica en el individuo).
También representa las tres gunas, cualidades de la materia: tamas -rajas –sattva (inercia-dinamismo-equilibrio).
Según el Tantra Yoga, la vibración Om despierta la serpiente Kundalini que yace dormida en la base de la médula espinal (Chakra Muladara). Está enroscada tres vueltas y media alrededor de la columna y al despertarse se eleva por el canal central hasta la coronilla.
El Om está, pues, en la base de todo, seamos o no concientes de ello. Al entonar el Om, o meditando en él, hacemos presente que no hay mundo sin Dios, no hay manifestación sin espíritu. Para no errar en el sendero, para avanzar rapidamente y con seguridad, recordaremos aún otro significado del Om, llamado Trisum (tridente), comun a todos los yogas: viveka –Vairagya –Abhyasa (discernimiento-desapego-práctica).
Extraído de “Introdución a la filosofía Yoga” de Swami Shivapremanada

Om

 

Trae un higo de esa higuera,
Aquí lo tienes , señor.
Abrelo.
Está abierto.
Qué ves en su interior?
Estas diminutas semillas, señor.
Abre una.
Ya está.
Qué ves en ella?
Señor, no veo nada en absoluto.
Hijo mío, esa esencia sutil que no ves
Es el Ser de todo el Universo.
Eso es lo Real
Eso es el Ser
Y tú eres ESO.

 

Alan Watts