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Un Camino de Plenitud

por Marisa Charny para Revista Femme Extreme

 

El Yoga nace hace más de dos mil años. Es uno de los 6 sistemas de la filosofía india, y fue recogido, coordinado y sistematizado por Patanjali en una obra compuesta por 185 aforismos (Los Yoga Sutras). En este tratado, Patanjali enseña los medios por los cuales el ser humano puede disciplinar su mente,su emoción y equilibrarse en todos los aspectos de su vida,con el fin último que es la liberación. Así nos indica el camino, el SADHANA, la práctica que nos irá acercando a la meta..

 

Sin embargo, para mí, hablar de yoga es hablar sobre la vida.

Los recuerdos que tengo de mi práctica comienzan a los 10 años… las noches en que no me podia dormir, de manera intuitiva, me ponía con las piernas hacia arriba, en una postura invertida quedándome parada sobre los hombros.. .en ese momento no conocía la forma correcta de hacerla ni el uso de los elementos que hubiesen evitado que me lastimara, de modo que lo hacía en el piso, y mi cuellito quedaba aplastado con la septima vértebra cervical roja de la presión….

Como nadie en mi familia era practicante de yoga, mis recursos institntivos (que hasta ese momento no sabia que eran parte de esta práctica milenaria) consistian en el paro de hombros para dormir, la flexion adelante cuando estaba muy cansada y sin tiempo para dormir, el arado con respiraciones ritmicas en el abdomen cuando estaba constipada y cuando estaba angustiada me tiraba en el borde de la cama, soltando mi pecho hacia afuera, dejando que este colgara abierto, lo que me producía un alivio inmediato.

Asi empezó todo para mi.

A los 15 años, husmeando en una librería de usados, encontre un librito muy básico llamado “yoga para jovenes” y me sorprendió que todo lo que yo hacia naturalmente para sentirme bien en mi cuerpo, ya estaba metodizado, y se llamaba así: yoga.

A partir de ese libro mi práctica creció y comencé a experimentar otras posturas, sumando fuerza, elongación y sobre todo confianza en mi propio cuerpo.

Pasé por varias escuelas, muchos profesores, y de cada uno aprendí cosas que me abrieron horizontes.

El yoga me ayudó no sólo fisicamente sino emocionalemente en las distintas etapas de la vida: mi adolescencia, mis embarazos, mis partos, los post partos, la adultez… y acompañé a mujeres mayores en su menopausia y vejez, pudiendo comprobar la eficacia del yoga en cada momento.

Los beneficios que brinda difieren en cada persona y en la etapa vital que esta transitando.

Por ejemplo:

a los adolescentes los ayuda a centrar su atención, encontrar su propio eje, a corregir los primeros desajustes posturales y propiciarles el correcto encuentro con su cuerpo, sus dimensiones, sus posibilidades.

Comenzar el yoga en la adolescencia, abre un camino de relación con el cuerpo, ayuda a encontrar el equilibrio de las emociones tan confusas en esa etapa de la vida… la práctica está llena de desafíos, mezcla de volutad, conocimiento, diversión…

En la madurez el yoga ayuda a mantener el cuerpo joven, vital, recuperando elasticidad y desarrollando fuerza y tonicidad para que los musculos no se deterioren con el paso del tiempo.

Las mujeres gozamos todavía de mas beneficios… dado el hecho de que la practica influye directamente en el sistema hormonal, reencontrando en cada etapa su equilibrio, aportando lo que el momento requiere y ayudando a transitar los cambios con mucho apoyo fisico, mental y emocional.

 

Hay muchos motivos por los cuales la mujeres se acercan al yoga:

principalmente porque buscan un ejercicio físico que les reduzca el estress, proporcione elongacion, relajación, para mejorar su carácter. Algunas quieren un complemento para otra actividad deportiva, o porque no soportan los gimnasios y necesitan hacer una actividad para mejorar su aspecto físico. Muchas mujeres se acercan por problemas posturales o dolores en zonas de tensión.

 

En todos los casos, se sorprenden al comprobar que el yoga que enseño, el método Iyengar, tiene mucha intensidad, que exige mucha concentracion y desempeño fisico. Tanto mujeres como varones se encuentran, en sus primeras prácticas, con desafios que no hubiesen esperado.

Se asocia al yoga con relajacion, y eso no está tan equivocado.

Lo que muchos no saben es que esa relajacion es la consecuencia de una práctica intensa, que nos convocó en esfuerzo y dinamismo.

El yoga significa unión, integración, y a nivel físico se propone integrar todo el cuerpo en cada postura. Los ejercicios no son de brazos, ni de piernas, son de un ser humano integrando cada parte de su cuerpo físico, unido a su cuerpo energetico que es su respiracion, y a su cuerpo mental, expresado en este caso por la atencion y claridad que pone la persona para lograr la postura en cuestión.

Desde ese principio es que al trabajar a nivel físico, los planos mentales y emocionales son alineados.

Empecé a enseñar hace 22 años, y en todo mi periplo yóguico aprendí, cambié y crecí junto a mis alumnos.

La característica principal del método IYENGAR es la precisión en la alineación. Han sido estudiadas de tal manera las posturas (asanas) del yoga tradicional,que buscamos el modo de que lo que tiene que pasar, pase. Para ello, muchas veces potenciamos el trabajo usando elementos de ayuda, para que el cuerpo pueda experimentar en forma total las aperturas, extensiones, los equilibrios… y, sobre todo, cuidando las posibilidades de cada uno y desarrollándolas, sin lastimarnos.

… porque un pecho abierto permite mejor oxigenación, mayor claridad mental, una disposición abierta hacia la vida…

los pies trabajados y las piernas alineadas nos colocan de una manera segura en el presente, nos brindan estabilidad, nos proyectan hacia lo que tengamos por delante…

la flexiones adelante brindan un descanso a los organos internos, aquietan el pensamiento y llevan a la introspección; las inversiones, pararse sobre las manos, los hombros, codos, o la cabeza, ademas de propiciar el regreso de los órganos a sus lugares originales, el retorno de la sangre al corazón, el estímulo hormonal que produce, también nos pone en perspectivas nuevas e inusuales…

Todos estos recursos, y muchos más, están al alcance de todos. Con los elementos nos ayudamos a lograrlo, a mejorarlo, a corregir cuando hay dificultades… para esto las sogas, los ladrillos, las sillas,son colaboradores de un trabajo que se inicia en la comprensión de la estructura del cuerpo y los caminos de la energía dentro de él.

La vida es constante cambio. La mayor destreza es aprender es a vivirla plenamente y a conocernos a nosotros mismos. El Yoga nos abre esta puerta.

 

Marisa Charny

profesora certificada del método iyengar

www.yoga-sadhana.com.ar