Esta práctica es una guía para aquellos que recién comienzan y sienten gran dificultad con su cuerpo.
Hacerla todos los días posibilita flexibilizarse rápidamente y repasar la alineación básica del cuerpo, a fin de ir incorporándola concientemente.

1. Acostarse boca arriba con la cola cerca de una pared. Apoyar las piernas en la pared y extenderlas al máximo, cuidando de mantener los glúteos en el piso. Luego, llevar los brazos hacia el techo y desde ahí, paralelos hacia atrás. Extender brazos, piernas, pies y la columna, que está en el piso. Relajar. Permanecer 2 minutos. Incorporarse lentamente y ponerse de pie.
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2. A un pie de la pared, apoyar sobre ella las manos paralelas y a la altura de los hombros. Llevar hombros hacia atrás, abrir el pecho y con los codos extendidos caminar hacia atrás hasta que los brazos, la espalda y las piernas estén completamente extendidos. Ubicar la cabeza en línea con los brazos. Cuidar que también los pies estén paralelos entre sí , justo debajo de la cola. La apertura de las piernas será la del ancho de las caderas. Permanecer 1 minuto.
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3. De costado a la pared, llevar el brazo derecho a la altura del hombro, palma hacia arriba, hacia el techo, y de ahí a la pared. Extender todo el costado derecho. Desarmar y repetir con el lado izquierdo. 30 segundos cada lado.
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4. Pararse a un pie de la pared con los pies separados al ancho de caderas y paralelos entre si. Apoyar completamente la cola, la espalda y los omóplatos en ella. (Si resulta cómodo, también se apoyará la parte posterior de la cabeza). Bajar la cola , sin despegar de la pared lo que está apoyado. Subir los brazos paralelos, estirados, llevarlos también hacia la pared. Mantener 20 segundos y repetir.
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… y listo!